Si hay una noche que no me gusta es la de fin de año. Me hace sentir incómoda. Esa noche todo el mundo tiene que sentirse igual. Los que no suelen salir de fiesta lo hacen porque es lo que toca... Los que (dicen que) no beben alcohol agotan sus cosumiciones... Los que no acostumbran a coger el coche lo hacen... Incluso los que no visitan o llaman a sus familias, esa noche mutan a seres entrañables que llaman a todo conocido que aparece en sus recuerdos... Hasta los que desprecian el uso del móvil parecen dar señales de no poder vivir sin enviar o recibir un SMS.

Para mí lo mejor de la pasada noche vieja fue cuando se acabó y salió el sol.

Hay momentos grandiosos, gigantescos. Y otros pequeños, chiquititos...

Muchas veces los pequeños momentos son los mejores ya que puedes llevarlos guardados en cualquier sitio y recordarlos siempre que quieras.

Para mí estar con mi mejor amiga, sentadas en la playa, los zapatos de tacón desparramados por la arena como venganza al dolor insufrible que provocan, con los pies enterrados en la misma arena (fresquita) y riéndonos de nosotras mismas... Es uno de esos momentos que llevaré guardados por mucho tiempo.

Gracias P.